sábado, 23 de abril de 2011

ALIMENTO PARA EL ALMA



“Estar acá alimenta el alma”, expresó con emoción Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, acerca del Centro Cristiano Nueva Vida, en una reunión por la Memoria, el pasado 20 de abril.


Estela de Carlotto es un mujer simple, tierna, humilde; un ejemplo de lucha y de perseverancia; es de esas personas que marcan, que dejan huellas imborrables en el alma.
Sus palabras, impregnadas de dulzura, de calidez, emocionan hasta las lágrimas, porque uno no es la misma persona después de escucharla, de conocerla:
“A pesar de esta llaga que llevo en el pecho por la muerte de mi hija y la búsqueda de mi nieto, puedo decir ´Gracias a la vida´, porque no he pasado de largo, porque puedo hacer algo, puedo ser útil”.
Estela de Carlotto y  el pastor Guillermo Prein
Es una mujer llena de amor, sin odio, sin venganza: “un corazón libre”, que no se entrega, no se rinde; que cree en la justicia, que espera, pero no se detiene.“De cada foto en blanco y negro de un bebé en brazos de su madre, que tenemos en las paredes de la casa de Abuelas, han surgido hombres y mujeres de carne y hueso que recuperaron su identidad; hoy, tenemos 104 milagros con nosotras”, dice con alegría.


Los acordes y palabras de “La canción es urgente”, de Teresa Parodi, resuenan en una reunión cargada de un amor tan inmenso que no puede traducirse en palabras. “Amor combatiendo”, expresa la canción, y eso es lo que uno siente cuando mira a Estela a los ojos, cuando se hace parte de su historia, que también es la nuestra, porque nos pasó –y sigue pasando– a todos, hasta que el último nieto apropiado recupere su verdadera identidad.


Es el mismo amor que sostuvo a Mariano Tripiana, también invitado para participar de la reunión, quien tenía solo 8 meses cuando secuestraron a su padre en San Rafael, Mendoza, en marzo de 1976, y que hoy, además de coordinar la tarea de RockandVida en su provincia, es un joven que trabaja por la construcción de un país diferente, pero con los mismos principios de igualdad por los que luchó su padre.
Iglesia Centro Cristiano Nueva Vida
Mariano y su madre pasaron por el rechazo social y la discriminación, pero con Dios en el corazón pudieron resistir el olvido; el juicio a los secuestradores, torturadores y asesinos de su padre fue el primero por lesa humanidad en la ciudad de Mendoza y los puso a todos presos: “Ustedes no se imaginan lo que es para mí estar aca”, dijo con la voz quebrada, “este lugar es un referente para todas las iglesias, nunca pensé que en una iglesia iba a asistir a una reunión así”, expresó emocionado al abrazar a los pastores del CCNV, Guillermo Prein y Carlos Volpe, para luego hacer suyas las palabras de la canción “No matarás”, y junto a Estela –que también se suma y lo hace con convicción– cantar “no matarás nunca más”.


“Aquí se siente el amor de verdad, no el que se dice”, expresa Estela y el CCNV la aplaude de pie, y con el aplauso interminable la abraza, la acaricia.


Porque el CCNV es una comunidad que demuestra el amor con hechos y no solo con palabras, que cree en la justicia que sana y que perdona pero no olvida, porque sabe que un país sin memoria es un país que no tiene futuro; una comunidad que levanta la bandera y también la voz para entonar –casi a voz en cuello y apretando bien fuerte la mano del otro– la canción “Juntos venceremos”, lema de la campaña que Martin Luther King llevó adelante por los derechos civiles, y afirmar, como cada día: hoy, todos somos nietos.


Mas Información:
Email: iglesia@ccnv.org.ar

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